abril 19, 2010

+ NERVIOS DE ACERO +


Fue como si rozara una pluma mi mejilla, al pasar y flotando en los mantos del viento. La experiencia más extraña en toda mi vida, que me dejó perplejo, como si hubiese sido público de un acontecimiento de los que no ocurren todos los días. De hecho, esto no ocurre todos lo días, entonces... ¿Por qué me siento así? ¿Debo conformarme con que de la caja salieran solo las figurillas bailando, pero no se oyera la música? Al momento de indagar en mis pensamientos, no pensará nada... A pesar de todo, siento que si volviese a pasar lo mismo, exactamente lo mismo, no sé, creo que no haría nada... porque me gusta esa sensación de tan solo tenerla cerca por unos segundos y que me deje con ese sentimiento que no me deja nadie más. ¿De qué se trata todo esto? ¿Por qué me afligí tanto cuando no la veía, si cuando lo hice, no supe qué hacer, qué decir? Y cuando volví a entrar en su paisaje sentí que me desvanecía, no me atreví ni a mirarla a los ojos y le di un hola al suelo. Tengo miedo de que cuando tome la decisión de hacerlo sea demasiado tarde.

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