abril 21, 2010

+ DIENTES DE LATA +


Aun recuerdo los últimos momentos en los que podía comer lo que quisiera...
Me llevó más de una hora y media estar acostado en esa silla azul con una lámpara que parecía sol. La dentista casi me atraganta con dos banda de metal y un pedazo de fierro, creo que los guantes de goma le jugaron una mala pasada, y a mi también, y se reía con su acento colombiano. Cada cierto tiempo agregaban aire a presión ultra frío que me congeló hasta la raíz de las muelas, y me ponían una pistola de marciano que hacía "bip", pero no tengo idea acerca de lo que hacía. Mi boca se secaba, la cabeza me empezaba a doler, y mis piernas temblaban a pesar de no sentir nervios.
Que te pongan frenillos no duele nada, el único dolor que sientes es cuando la dentista forcejea con tus dientes, pero es solo molestia.
Lo malo: no poder comer casi nada; esperar un año y algo a que me extraigan los frenillos.
Lo bueno: volveré a mi vida normal con una dentadura perfecta.

2 comentarios:

Noelia Veliz dijo...

Si no mal recuerdo te abren harto la boca, mi hermana estubo con frenillos y sufrio todo eso xD
Y claro, al fin y al cabo terminaras con dientes perfectos ;)

Silvana Belén dijo...

Hemanito.... quedarás guapísimo... ya verás... esto es sólo un par de años y pasan volando... no sabré yo!!! confianza y piensa que esto de tener frenillos hoy en día está cool y además que luego tendrás una dentadura envidiable. Te quiero mucho.


P.D. Ta muy bello y original tu blog. Felicidades!!!