Él vio un cielo azul, dos árboles y pastito verde. Luego despertó.
La mesa era larga, y en realidad no había lugar. ¡Había muchos asientos! Pero no los había desocupados. Era un día normal, estaba toda la familia (con clientes extra), y desperdicié un poco el almuerzo. Cazuela de vacuno, carne = osobuco. Es la única carne que no me gusta, y el choclo nunca me lo como. No había ensaladas pensadas para mi, así que no comí mucho, solo me comí la papa, me tomé la sopa, y un tuto de pollo que estaba guardado. La hora de sobremesa había comenzado, y como siempre, mi papá me comenzó a llamar, con el típico tono para pedirme favores. No le hice caso, y esta vez sí le pasaba algo. Lo miré al rato y me pidió que le sobara la espalda (él es asmático crónico) y me levanté y lo hice. Pero en cuanto comencé, él empezó a tocer fuertemente y la cara se le puso color tomate. Se le obstruyó mucho el pecho y se quedó "pegado". Y luego de unas convulsiones, despertó...
"¿Qué pasó?", preguntó él. Luego de que intentáramos estabilizarlo él despertó como si nada. Lo miramos. Nos miramos. Nos miró. Y de rojo pasó a blanco.
Pasamos toda la tarde restante en el hospital, y la doctora dijo que para un asmático como él, lo que le había pasado era normal, aunque era lo máximo a lo que un asmático podía llegar. Mi papá nos dijo, después, que él no tuvo la más mínima idea de lo que le había pasado, y que en cambio, él había estado en el lugar más tranquilo que él había visto, y que él también lo estaba.
Él vio un cielo azul, dos árboles y pastito verde. Luego despertó.
1 comentario:
Oh Dios...
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